martes, 29 de abril de 2014

Infinito

¿Te quedaste dormidito en el hotel de Hilbert, viejo? ¿Pudiste sobreponerte un poco del dolor y la indignación que te generaba este mundo que dejaste? ¿Cómo es no existir, y que tampoco exista el tiempo?

Intento volver a las Matemáticas y estás tú, explicándome teoremas en las mesas de los restaurantes de la infancia, hablándome de lejanía y distancia en espacios parecidos y diferentes a este en que vivimos (vivo), rayando tableros conmigo durante años, imaginando juntos funciones y caminos. Estás tú, mostrándome en el aire entidades abstractas que ambos veíamos con exactitud. Estás tú, con tu chaqueta de alpaca, tu recién descubierta enfermedad y tu fascinación por la astronomía, diciéndome con certeza absoluta que nuestro amor va más allá del tiempo, de la muerte y del espacio.

Somos los dos con la misma costumbre de quedarnos mirando hacia ningún lugar. Quiero verte allí mismo, papá.

Me confundo. Extraño tus consejos. Me culpo. Ignoro.

Continúo.

miércoles, 2 de abril de 2014

Decisiones

Mis dientes se comen mis dientes
Mis células le dan la bienvenida a la degradación, ordenada, meticulosa y armónica como sólo la degradación puede ser.
Soy yo, acabo conmigo misma. En dos días me dejo rasguños imposibles y me caigo como en las películas.

Autosabotaje. Decisiones. Tiempo. Mis dientes que se pulverizan entre sí.