martes, 24 de noviembre de 2009

Insomnio

¿Por dónde se empieza?
Ya se, por la música se empieza.

Noche larga, interminable, con calor, con frío, arañas por todas partes y no las veía. Odio cierto tipo de desorden. Miedo, miedo, miedo, rencor y exceso de google earth y wikipedia.

Rocco también estaba como loco porque miro al cielo mucho rato, no se cuánto. Rocco es demente.

6 am y decido anunciar esto, sólo porque eso es lo que se hace. Alguien de mi pasado me habla y es irónico porque la noche fue dedicada a pensar en cuánto rencor tengo hacia ellos...todos ellos. Es raro, feliz. Raro.

Camino por la Universidad. Hace frío y ya estamos solos. Visito a mi profesor y me dice saber que puede exigirme más que a los demás. Eso me hace feliz y me inspiro. Hay algo en quienes enseñan... Que me hace querer vivir más, no lo se bien, no entiendo.

Camino más (esta canción es muy romántica, odio eso -No, I don't-). Voy al lugar donde pasé 10 años de mi vida. Saludo al arbol del nudo, al baño eterno donde lloraba sólo porque sí, al espejo donde me veía... Ahora lo recuerdo. Despeinada, con las medias más abajo de lo normal. Estas piernas de pollo, el buso largo y desordenado, con algún accesorio nerdo que no ayudaba tampoco en nada. Soy yo...

Y entre todo esto... Mis profesores y acá es cuando vuelvo a lo de toda la vida y no se ni describirlo. Es el hecho de dedicarse, de comprender, de sufrir con la otra persona. Es tener la capacidad de transmitir pasión. Ahora siento gratitud, y mi maestra que siempre ha estado ahí, y que no se por qué dice cosas sin saber, pero le creo. Tal vez sí es verdad que voy a llegar lejos, y tal vez sí tiene razones para estar orgullosa. Yo tengo razones para tener gratitud eterna.

Me quedo, tal vez escondiéndome por un rato en el salón de los matemáticos. Camino, entiendo, no entiendo. Amo a Rocco porque está demente pero es una dulzura.

Tarde y noche con amigos. Buñuelos y natilla. Música como en los viejos tiempos, empezar a tener razones para recordar, y siempre las hay para risas.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Noviembre

Buenas noches, días, de los que sólo yo recuerdo, de los que sólo yo sabré guardar en una memoria inútil.

Buenos sin sentidos tenga usted hoy, espero no sean muy evidentes y pueda estar tranquilo dentro de lo posible, espero no tenga recuerdos que lo perturben, espero no haya tenido sueños en los que se cuestione toda su identidad, espero nadie le haya recordado el peor dolor de su vida.

Espero esté usted estable con usted mismo, espero haya cumplido todas sus metas para este año. Espero esté tan alcoholizado que a estas alturas nada de eso importe.

Ni promesas rotas, ni canciones que aún no dejan de doler, ni sueños que por nada del mundo se quieren ir. Ni ese sentimiento raro al verse en un espejo. Ojalá nada de eso importe y sea usted el autómata más feliz del mundo.

No llore, joven idiota, que su identidad es lo de menos, y sus preguntas no importan. No llore porque igual nunca va a saber qué fuerza maldita es la que motiva a los otros seres humanos, nunca va a saber nada de fuerzas malditas.

Duerma y rece al dios caicediano para que todo se convierta en una sola orgía de arte, en una sóla búsqueda de algún placer que no duela tanto como buscar algo de verdad entre tanta ¿mentira?

Me voy a no entender. Los espero con un dolor que entre todos podemos asesinar, y con un sueño que de verdad, de verdad, nunca piensa dejar de aparecer....

Feliz noviembre.