sábado, 17 de octubre de 2009

Persépolis


Llora la urraca y llora por ahí otras 4 horas y pelea consigo misma. A la una de la mañana ve las estrellas desde el Atacama. Es una tranquilidad absurda, como que por fin se enloqueció.

Dos días seguidos de trabajo después, está el colegio, lugar donde a todos se nos queda un pedazo de vida sólo porque allá vivimos tanto...tanto. No lo recordaba, con sus pasillos largos, la oscuridad, el calor, el frío, las mariposas horribles, las montañas al fondo que todas las mañanas salías a mirar. Monjas y apariciones miedosas.

El árbol frondoso redondo grande debajo del cual tirabas piedras con tu amiga incomprensible. El árbol que mirabas cuando sólo había un nudo grande y definitivo en tu cabeza. Ahora hay un óleo para eso, y debería estudiar algo con topología sólo porque hay nudos. (La gente de google al parecer no sabe qué es topología... ni qué es google, eso sí es raro).

Los laboratorios que daban sueño. El baño del segundo piso donde siempre te metías a llorar cuando no aguantabas, o porque ese siempre ha sido tu hobby. Tenías tu huequito propio. Profesores como apariciones recordándote por qué la ciencia y por qué no otra cosa, profesores diciéndote que nadie es indispensable, enseñándote a vivir música, profesores haciéndote apasionar sólo porque así debería ser siempre, gente que siempre te apoyó, a quienes le debes mucho de lo que sos ahora....

Lugar que de vez en cuando se pasa por tus sueños, pesadillas, recuerdos. Los partidos de fútbol a los gritos los viernes por la tarde. Felicidad conjugada en pasado cuando es pasado.

Jugar otra vez a los gritos, sudar la camiseta con un CINCO y los shorts que por boba tienen el 38 del equipo de basket. Un poquito de amistad como si no hubieran pasado dos años ya, sin exageraciones, sin emotividades, como si nos siguiéramos viendo todos los días, negociando tareas, peleando por bobadas, haciéndome el tortugazo, diciéndoles quién sabe qué cosas porque, aceptémoslo, a veces soy sádica, siempre masoquista.

Aceptar que debería pasar tiempo a solas con la urraca, le pongo pijama y la invito a ver una película conmovedora. Es raro cuando pasan esas cosas, y misteriosamente feliz. Preferís a partir de ahora enfrentarte, al menos hasta que termines otra vez con rabia y sin poder perdonar a nadie.

Así es.



martes, 13 de octubre de 2009

7:40 am

Despegarte de la cama (a la muy fuerza), levantarte pensando en el sueño que te asedia, algún día pasará (cuando de verdad te pegués un golpe bien duro en la cabeza). Cereal muy muy dulce (no se cómo hacés para desayunar eso tan horrible, siempre de chocolate), jugo de naranja maternal (lo sé....)

Mierda, se te está pudriendo la oreja ya sí!!! y no!!! El acondicionador es de último y no se aplica desde la raíz, vos sí no.... Si te ponés ese pantalón vas a parecer un militar, y si seguís con esa canción no vas a ser capaz de hacer nada en todo el día.... Cambia de tema!!!!

Te vas manejando a las 6 y media de la mañana, eso sí, tenés que cambiar la emisora cuando estás en movimiento, y si no qué gracia. La ciudad sobrevive a vos otra vez.

Profesor que te cae bien mientras parqueas, otra visita profesoril, condiciones KKT, por qué no tenés buena memoria? ....

¿Por qué tenés tan buena memoria? y, más importante aún: ¿A ellos qué les importa -a quiénes-?

Algo de café. Quiera la no suerte que pase algo que me haga odiar haberlo tomado. No creo.... me espera una clase loca.

Tenés la piel de gallina, si uno tiene frío o acaso está conmovido por la historia de aquel que va a dejarlo todo.... al menos se pone buso, además esa camisa se te sube y no se ve bien. ¿Por qué no hacés todo bien y ya?

.....

jueves, 8 de octubre de 2009

We know nothing

No vale la pena.

La vida juega y nosotros nos defendemos. Mis papás luchan con mi hermano. Yo facilito las cosas y pienso bien qué zapatos ponerme. Es divertido ser mujer después de todo.

Mejor nos reímos y miramos la ciudad. Mejor salimos a pegarnos en la frente contra cualquier muro. Mejor contamos cuadritos entre cuadritos en el piso y no nos desmayamos si el aire acondicionado piensa atentar contra nuestra salud. Es mejor hacerlo si espontáneamente decidís perforarte una oreja por cuarta vez. Escuchar música, reirte en la cara del que sea si es necesario. Que piensen que sos estúpida, qué importa, lo hacemos más fácil y directo.

Tocar batería en el aire, despeinarte y reirte, ilusionarte con cualquier pendejada, saber que no debés creer y aún así creer. No saber si algún día valdrá la pena volverlo a hacer. No saber de geometría epipolar, no saber de nada y cada vez saber menos ... y entender, eso está fuera de contexto. Enojarte y alegrarte 100 veces al día, las carcajadas y las lágrimas no llegan fácil a toda la gente.

Comida mexicana y fotos bonitas. Saber que sos capaz de arrasar con lo que sea así por el momento vos también estés en el piso cual jirafa recién nacida, ensangrentada. Tener los ojos rojos y no saber por qué. Que tu ropa sea una falda que nunca te ponés y ya.

Como los ojos están así supongo que se puede decir: y bailamos todos, es lo único que falta....