¿Cuáles eran tus pensamientos esa última semana? ¿Escuchaste tanto que te dijimos? ¿Sufrías al sabernos sufrir y querías, como siempre, evitarnos tanto dolor? ¿Sabías que estabas muriendo? Yo creo que sí.
¿Escuchaste todas las veces que te repetimos cuanto te amamos y quisiste responder cada vez? ¿Existes, o tu existencia es esa serie de eventos que repartiste por el mundo? ¿Tu existencia depende de tan pocos recuerdos que me van quedando?
El tiempo pasa como burlándose de ti, y yo no puedo evitar que el olvido haga lo suyo. Lo más duro de tu muerte no sólo es no volverte a ver, viejo. Lo más duro también es olvidarte. Miento porque sobre todo estos últimos meses he sentido que lo más difícil es carecer de tus consejos, haber desperdiciado tanto tiempo y conversaciones. Llevo una semana escuchando música que me acuerda de ti, siempre fascinado por el sonido de un violín, la conversación entre muchos instrumentos o la magnitud del espacio.
Vi una galaxia con mis propios ojos, gatito, y no supe dónde llamar a contarte.
"Te busco."
lunes, 19 de mayo de 2014
martes, 29 de abril de 2014
Infinito
¿Te quedaste dormidito en el hotel de Hilbert, viejo? ¿Pudiste sobreponerte un poco del dolor y la indignación que te generaba este mundo que dejaste? ¿Cómo es no existir, y que tampoco exista el tiempo?
Intento volver a las Matemáticas y estás tú, explicándome teoremas en las mesas de los restaurantes de la infancia, hablándome de lejanía y distancia en espacios parecidos y diferentes a este en que vivimos (vivo), rayando tableros conmigo durante años, imaginando juntos funciones y caminos. Estás tú, mostrándome en el aire entidades abstractas que ambos veíamos con exactitud. Estás tú, con tu chaqueta de alpaca, tu recién descubierta enfermedad y tu fascinación por la astronomía, diciéndome con certeza absoluta que nuestro amor va más allá del tiempo, de la muerte y del espacio.
Somos los dos con la misma costumbre de quedarnos mirando hacia ningún lugar. Quiero verte allí mismo, papá.
Me confundo. Extraño tus consejos. Me culpo. Ignoro.
Continúo.
Intento volver a las Matemáticas y estás tú, explicándome teoremas en las mesas de los restaurantes de la infancia, hablándome de lejanía y distancia en espacios parecidos y diferentes a este en que vivimos (vivo), rayando tableros conmigo durante años, imaginando juntos funciones y caminos. Estás tú, mostrándome en el aire entidades abstractas que ambos veíamos con exactitud. Estás tú, con tu chaqueta de alpaca, tu recién descubierta enfermedad y tu fascinación por la astronomía, diciéndome con certeza absoluta que nuestro amor va más allá del tiempo, de la muerte y del espacio.
Somos los dos con la misma costumbre de quedarnos mirando hacia ningún lugar. Quiero verte allí mismo, papá.
Me confundo. Extraño tus consejos. Me culpo. Ignoro.
Continúo.
miércoles, 2 de abril de 2014
Decisiones
Mis dientes se comen mis dientes
Mis células le dan la bienvenida a la degradación, ordenada, meticulosa y armónica como sólo la degradación puede ser.
Soy yo, acabo conmigo misma. En dos días me dejo rasguños imposibles y me caigo como en las películas.
Autosabotaje. Decisiones. Tiempo. Mis dientes que se pulverizan entre sí.
Mis células le dan la bienvenida a la degradación, ordenada, meticulosa y armónica como sólo la degradación puede ser.
Soy yo, acabo conmigo misma. En dos días me dejo rasguños imposibles y me caigo como en las películas.
Autosabotaje. Decisiones. Tiempo. Mis dientes que se pulverizan entre sí.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Viajes
Una vez quise irme (por desamor) a Chile durante un semestre pero, el día de mi cumpleaños, dos semanas antes de partir, hubo un terremoto histórico. No tiene que ver conmigo, tiene que ver con las 800 personas que murieron allí, pero gracias a eso viví la experiencia de tocar en una banda de rock, de jugar a enamorarme, de dibujar, y de ir a otro lugar. No pude conocer las Torres del Paine a los 19.
Al otro lugar fui por una oportunidad grandísima. Un mes antes supe que mi papá tenía cáncer estadio iv. Me fui igual, y nunca fui tan cercana a él.
Para enfrentar la indecisión, o simplemente porque sí, quise irme otra vez para Chile. Ya tengo visa y tiquetes, y todavía no hay terremotos. Esta vez no me voy por desamor. Me voy y por obligación debo ¿cerrar? cierta historia con cierto chico. En definitiva nunca es buen momento para irse. Conoceré las torres del Paine cumpliendo 23 años.
Si tan solo creyera que "las cosas pasan por un motivo" (como si esa no fuera una frase tanto vaga como tautológica).
Al otro lugar fui por una oportunidad grandísima. Un mes antes supe que mi papá tenía cáncer estadio iv. Me fui igual, y nunca fui tan cercana a él.
Para enfrentar la indecisión, o simplemente porque sí, quise irme otra vez para Chile. Ya tengo visa y tiquetes, y todavía no hay terremotos. Esta vez no me voy por desamor. Me voy y por obligación debo ¿cerrar? cierta historia con cierto chico. En definitiva nunca es buen momento para irse. Conoceré las torres del Paine cumpliendo 23 años.
Si tan solo creyera que "las cosas pasan por un motivo" (como si esa no fuera una frase tanto vaga como tautológica).
domingo, 9 de febrero de 2014
Octubre
Feliz-noche-lluviosa.
Feliz noche lluviosa, dije en ese momento. Estaba parada al borde del acantilado.
Salté.
Es de noche y no llueve.
Feliz noche lluviosa, dije en ese momento. Estaba parada al borde del acantilado.
Salté.
Es de noche y no llueve.
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