Media hora diaria de mirar las monta;as y su sabiduría.
Dos veces al mes para sentir sabia brisa.
Todos los minutos de sobra para no entender la maravilla que puede ser un animal (más si es lindo como Rocco)
Carga recursos musicales infinitos y muchas ganas de bailar.
Responsabilidad + irresponsabilidad
Cinco minutos para recordar por qué sí la música y un dibujo semanal (después de nadar, nadar y nadar).
Volver a tener las manos sucias, la cara sucia, el pelo en su no lugar. Carboncillo, notas y colores por todas partes, a ver si algún día soy buena alumna de aquello que decidió ser mi maestro.
Se sigue desviando la mirada. Creo que eso sí se queda así.
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