miércoles, 12 de febrero de 2014

Viajes

Una vez quise irme (por desamor) a Chile durante un semestre pero, el día de mi cumpleaños, dos semanas antes de partir, hubo un terremoto histórico. No tiene que ver conmigo, tiene que ver con las 800 personas que murieron allí, pero gracias a eso viví la experiencia de tocar en una banda de rock, de jugar a enamorarme, de dibujar, y de ir a otro lugar. No pude conocer las Torres del Paine a los 19.

Al otro lugar fui por una oportunidad grandísima. Un mes antes supe que mi papá tenía cáncer estadio iv. Me fui igual, y nunca fui tan cercana a él.

Para enfrentar la indecisión, o simplemente porque sí, quise irme otra vez para Chile. Ya tengo visa y tiquetes, y todavía no hay terremotos. Esta vez no me voy por desamor. Me voy y por obligación debo ¿cerrar? cierta historia con cierto chico. En definitiva nunca es buen momento para irse. Conoceré las torres del Paine cumpliendo 23 años.

Si tan solo creyera que "las cosas pasan por un motivo" (como si esa no fuera una frase tanto vaga como tautológica).

1 comentario:

  1. Conozco a "cierta chica" que propone que viajar, leer y enamorarse son asuntos más parecidos de lo que uno se imagina.

    ¿Será que podemos jugar con los tres a la vez?

    Algo me dice que si...

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