No fui a ver qué pasaba porque llegué (bastante alterada mentalmente) oliendo a licor, y él siempre tenía algún llamado de atención cariñoso al respecto. Lo oí quejarse, pregunte qué pasaba y mi mamá me dijo que nada. Ebria y sabiendo que me sobraban aguardientes me fui a dormir.
Al otro día desperté pensando en montar bicicleta y en programar, y dándome cuenta de las limitaciones que tenía al respecto dado mi nivel de alcohol en la sangre, fui a servirme cereal a la cocina y mientras regaba la leche mi mamá me dijo: -Es que tu papá se cayó anoche...-. Mi reacción fue gritar despavorida, pensé que la noche anterior había muerto. Era día de la madre.
Fui a ver qué pasaba y estaba acostadito en su cama, mi hermano y yo tuvimos que correrlo para mantenerlo sentado. Tenía la cara morada e hinchada. No se le entendía casi lo que decía. Hablaba y hablaba. Dijo algo sobre proteger a su familia. Intentamos que escribiera y logró escribir una v roja en mi tablero. Mi papá se quedó dormido un rato y nosotros llorábamos, le decíamos que lo amábamos. Tantas cosas que dijimos durante esta semana que pasó. Al rato lo examinaron y dijeron que estaba incoherente, mi hermano y yo nos preguntábamos sobre el significado de esa frase: mi papá toda su vida pudo pasar por incoherente ante los ojos de otras personas, por eso era un soñador.
Se lo llevaron en una ambulancia, yo lo acompañé hasta que se montó. Esa es la imagen más prominente que tengo de ambos; una mañana soleada y nosotros que nos separábamos. Yo le tiraba besos y él me los respondía. Puse mi mano cerca del corazón y él me sonrió. Nos sonreimos.
Mi papá y yo nos amábamos.
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