jueves, 8 de julio de 2010

Escena a color

El miedo nos hace actuar en formas que ni deseamos ni esperamos. Eso lo dice chica de ojos amarillos abrazando a hija de ojos verdes que está como loca.



Mientras camina con sus estudiantes (4 mujeres), el maestro dice: Este hombre tiene algo raro, como que estaba robando. Sigue una sola imagen de otro hombre sacándose un arma de los pantalones al frente de ellos, y después un único temblor detrás de una columna en un restaurante ya cerrado por el agite de la situación. Pasa el tiempo y nada parece suceder.

Ahora en la calle la gente se atiborra alrededor de uno de los ladrones, alegan su no culpabilidad (no habiendo visto los aparatos que llevaba en brazos, aquellos que por poco y valen la vida de algún pintor o intento de), y el maestro, con la tranquilidad de alguien que ha conocido de cerca la muerte, habla e informa, especula, es algo natural. Todo se disipa y vuelve a la normalidad.

La vida tiene que ser muy hermosa para poder convivir así con la muerte y que siga valiendo la pena, concluye ella, que todavía no es consciente de lo maravillosa y llena de luz que es.

1 comentario:

  1. es de valientes ser conscientes, más cuando se está lleno de luz. El miedo nos obliga a la monotonía.

    Un saludo mío y de Tomás

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