miércoles, 21 de julio de 2010

La ciencia de los sueños

Imagino una noche húmeda con muchas luces pequeñas casi blancas reflejándose en árboles, en algunos carros todavía transitando y sobre todo en el asfalto. 







Mechudo manejando su Jeep tiene la vía (Nutibara) en noche estática de domingo. Supongo era un carro azul oscuro y cuadrado lo que se le atravesó. Paran y él (el hippy) se baja y rompe bien cualquier prejuicio decidiendo insultar al señor de gafas quien impávido lo mira desde adentro hasta que decide sacar su arma y salir también aunque qué pereza, con ese clima. Le apunta fijo a la cabeza. Firme y frío, sin decir nada. Evidentemente no es de juguete. La payasada toma lugar cuando su contrincante coge del suelo una rama y se va contra él a pelearle con más fuerza-casi cólera. La escena sigue así durante un rato.


No pasa nada más. La ira se disuelve, como otros sentimientos que se disuelven.

Ese campo que se creaba alrededor tuyo... Se desvanece. Todo se desvanece. Cualquier olor o imagen o recuerdo, ni siquiera es feliz o reconfortante o no importa. 

...

Sabés? Ayer ví un joven miedoso, de los que pueden pertenecer a (casi) cualquier tribu urbana... Iba con dos perros hermosos y supo dar una buena lección sobre el amor a los animales. Saludé a mi amigo junky y le di un abrazo profundo porque él es libre de ser quien es, estudiar biología y fumarse todo lo que analiza. Hoy hice el ejercicio mental de viajar en un haz de luz y fue perfecto, nadie está loco porque eso también es relativo.

Hoy te vi a vos y no puedo creer, pero no importa porque esto se desvanece y lo demás se lo dejo al Universo.




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